Reflexión Dominical del 9 de octubre de 2016: Los diez leprosos


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san Lucas 17, 11-19

LOS DIEZ LEPROSOS

El evangelista hoy nos habla de una fe adulta, una fe agradecida, porque, ¿de qué nos sirve la curación sino nos encontramos de forma personal con Dios?

Los leprosos se acercan a Jesús, guardan la distancia requerida por la ley y le piden a Jesús que tenga misericordia de ellos. Jesús los envía para que vayan don-de están los sacerdotes.

Todos se encaminan hacia ese encuentro, pero en el camino todos quedan curados. Uno de ellos, al ver que está curado se vuelve ha-cía donde está Jesús para agradecerle la curación.

El samaritano demostró su alegría, su gozo, alabo al Señor Jesús, se acercó a Él porque su vida a partir de ese instante era diferente.

¿Cuántos de nosotros, nos volvemos para dar gracias a Dios por su misericordia, por su amor incondicional? Estamos continuamente pidiendo, no nos cansamos, pero agradecer siempre lo olvidamos.

Cada vez las personas vamos alejándonos más de Jesús en lugar de acercamos como el samaritano, nos comportamos como los otros nueves leprosos, seguimos y no nos volvemos para agradecer su misericordia.

Como cristianos nuestra fe en Él debe ser como la semilla de una flor que va creciendo día a día. Una fe adulta, alegre, llena de vida de energía que alivie el dolor de los marginados, de los que viven en soledad y por supuesto de los enfermos.

«Un cristiano triste es un triste cristiano», porque la fe debe generar en nosotros gozo, alegría, emoción y felicidad y esto sólo se da en el encuentro personal.

Pensemos durante esta semana que significa Dios en nuestra vida y si nos hemos encontrado con Jesús, si lo buscamos o simplemente pasamos de Él.

Fuente: El Taller de la Serenidad