Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós Quirós: El zika y el aborto


El zika y el aborto

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El Ministerio de Salud y la Comisión Nacional de Prevención de Riesgos y Atención de Emergencias (CNE) decretaron, desde la semana pasada, “estado de emergencia” en 31 cantones por la propagación del mosquito Aedes aegypti, transmisor de dengue, chikungunya y zika.

Y, aunque la noticia puede alarmar, ésta es, en principio, una disposición preventiva en beneficio de la salud y la vida de los ciudadanos pues, con el decreto en cuestión, se asegura la movilización de recursos para luchar contra el mosquito a nivel local, conforme lo indica el Comunicado del Ministerio de Salud: “El Poder Ejecutivo, las instituciones públicas, las instituciones autónomas y semiautónomas, empresas del Estado, las municipalidades, así como cualquier otro ente u órgano público, están autorizados para dar aportes, donaciones, transferencias y prestar la ayuda y colaboración necesaria para luchar contra este flagelo.”


Desde esta lógica, también las entidades privadas y la Iglesia debemos, responsablemente, colaborar con este propósito, participando de una estrategia conjunta. Por tal razón, hago un ferviente llamado a los sacerdotes arquidiocesanos, y demás agentes pastorales, a involucrarse, activamente, en toda campaña que procure concientizar sobre el riesgo y peligrosidad si no se actúa a tiempo. En este Año de la Misericordia, a ejemplo del Buen Samaritano, seamos solidarios con los hermanos que sufren a causa de estos males, y no seamos indiferentes ante un peligro que nos amenaza y ya está presente en nuestro país.

El derecho a la salud está estrechamente ligado a otros derechos humanos fundamentales, como el derecho incondicional a la vida desde el momento mismo de la concepción hasta su término natural.

Por eso, llama la atención cómo a partir de “orientaciones” de órganos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aludiendo a los casos de microcefalia, en algunos países, sectores pro aborto, se aprovechan de este contexto del zika y la emergencia sanitaria que conlleva, para “combatir el virus”, para promover sus ideologías anti –vida. Este oportunismo debe
ser desenmascarado.

De hecho, se ha difundido cómo una ONG holandesa ofrece por internet medicamentos gratis a embarazadas infectadas con el zika para provocar, “un aborto medicinal seguro” ante la sospecha de que el virus estimula malformaciones congénitas, explicitando tres aspectos que condicionan la ayuda: Vivir “en un país en el que el acceso al aborto seguro está restringido”; “un embarazo de menos de 9 semanas” y no padecer “ninguna enfermedad grave”.

Esta misma preocupación ha llevado a los obispos brasileños, por ejemplo, a denunciar estas acciones arbitrarias que lesionan directamente el derecho del no nacido, por establecer un diagnóstico precipitado pues, hasta ahora, no ha sido comprobada una relación clara entre el zika y la microcefalia que, además, puede ser tratada, y no configura un “diagnóstico de muerte para el niño”.

Como Iglesia, estaremos apoyando toda campaña para combatir el insecto transmisor del virus, en el área de prevención, concientización y educación sanitaria, pero nunca aprobando una vía, éticamente censurable.

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José