Reflexión Dominical: La higuera que no da el fruto esperado


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san Lucas 13, 1-9

LA HIGUERA QUE NO DA EL FRUTO ESPERADO

Jesús sigue hablando y preparando el Reino de Dios pero, para ello, necesita que las personas cambiemos, que seamos capaces de cambiar nuestra actitud y forma de vida para crear un mundo mejor.

Ha pasado mucho tiempo y lo hombres no despertamos, no tomamos conciencia de que tenemos que instaurar la paz, el amor y la justicia porque este es el estado normal de la humanidad, pero el odio y los egoísmos no nos dejan ver la luz, y esto impide que cambiemos.

Por ello el evangelista nos ilustra hoy con una parábola que utilizó Jesús para hacer más comprensible su mensaje. Nos compara con una higuera que no da el esperado fruto. Esto lleva al dueño de la viña a decidir cortarla, pero su cuidador antecede ante el dueño para que la deje más tiempo, él la cuida, la quiere, la protege y seguirá abonándola para intentar que por fin dé fruto.

Esa higuera somos nosotros, nos decimos seguidores pero nuestro fruto no llega nunca, queremos cambiar a los demás en lugar de cambiarnos nosotros. Jesús nos nutre cada día con su Palabra, su ejemplo de vida, pero nosotros seguimos prefiriendo vivir de espaldas a Él, cumplir con la Eucaristía como rito antes que abrir nuestro corazón y como el barro en manos del alfarero, dejarnos amasar.

Jesús nos da otra oportunidad para que seamos capaces de salir de la rutina y ser una higuera fértil. Una higuera que da el fruto generoso del amor entre todos los hermanos, haciendo visible a Dios en la tierra pero, para ello, tenemos que estar dispuestos a cambiar.

"El Taller de la Serenidad"

Domingo 28 de febrero de 2016.