Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós Quirós: Iglesia y Derechos Humanos


Iglesia y Derechos Humanos

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El pasado 10 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos. Esta fecha, por el fondo que presenta, es especialmente sensible para nosotros los cristianos quienes, inspirados en la Verdad sobre el hombre que Cristo nos ha comunicado, estamos llamados a ser valientes defensores de la dignidad de la persona y de sus derechos inalienables. 

La Iglesia experta en humanidad, y por tanto con una visión amplia y siempre actual del ser humano, goza de la capacidad suficiente para iluminar este tema, que es manipulado hoy por grupos ideologizados, que lo han llevado a la abstracción, subjetivismo y parcialización, utilizándolo como recurso demagógico en sus campañas. Ciertamente los derechos humanos no se determinan por consenso de la sociedad, sino que en la lógica jurídica, lo que se hace es declarar lo que está presente en la misma naturaleza humana.

Un histórico caso puede ilustrar lo antes señalado: Algunas delegaciones promotoras del aborto ante la ONU han venido defendiendo esta práctica como derecho humano. Esta vez, la pretensión se fundaba en el derecho que debía asistir a las víctimas de violaciones en tiempos de guerra. El mismo Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, realizó un informe a inicios del 2013, en el que afirmaba que el aborto era un “componente integral” de cualquier respuesta a la violencia sexual en situaciones de conflicto. Este argumento y sus pretensiones fueron rechazados por el Consejo de Seguridad de la ONU en una histórica resolución sobre mujer, paz y seguridad, ese mismo año, objetando cualquier medida que pretenda legitimar el aborto en los países miembros. 

Llama la atención que al celebrarse el Día de los Derechos Humanos, Ban Ki-moon expresaba en su discurso: “volvamos a comprometernos a garantizar las libertades fundamentales y a proteger los derechos humanos de todos” pues, al parecer, ese “todos” no incluye a los no nacidos.

Como ignorar el derecho a la vida si, como recientemente enseñaba el Papa Francisco: “En la salvaguardia y la promoción de la vida, sea cual sea la etapa o el estado en la que se encuentre, podemos reconocer la dignidad y el valor de cada ser humano, desde la concepción hasta la muerte."

Como este, hay muchos intentos y desde diversas agendas, para legitimar supuestos derechos.
De frente a la visión reductiva de los derechos humanos, como Iglesia seguiremos positivamente apelando a una genuina visión integral de la persona humana pues, como lo destacaba el documento de Puebla, “la fe en Cristo nos ofrece los criterios fundamentales para obtener una visión integral del hombre que, a su vez, ilumina y completa la imagen concebida por la filosofía y los aportes de las demás ciencias humanas, respecto al ser del hombre y a su realización.” 

El Papa Emérito Benedicto XVI enseñaba que “respetando a la persona se promueve la paz, y construyendo la paz se ponen las bases para un auténtico humanismo integral…Precisamente por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1, 27), todo individuo humano, sin distinción de raza, cultura y religión, está revestido de la misma dignidad de persona. Por eso ha de ser respetado, y ninguna razón puede justificar jamás que se disponga de él a placer, como si fuera un objeto.”

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José