Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós Quirós: Los cinco aciertos del Papa Francisco


Los cinco aciertos del Papa Francisco

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

La Doctrina Social de la Iglesia (DSI) se ocupa de temas fundamentales del quehacer social y político con fundamento en los principios cristianos. El objetivo principal de la DSI es interpretar las complejas realidades de la vida humana a la luz del Evangelio para orientar la conducta cristiana (1) y corresponde a las ciencias sociales, económicas, políticas, jurídicas, entre otras, responder al ¿Cómo? (método) y ¿Con qué? (técnica) se aplicarán las propuestas hechas.

El artículo 1° de nuestro Código de Trabajo es un fiel ejemplo: “El presente Código regula los derechos y obligaciones de patronos y trabajadores con ocasión del trabajo, de acuerdo con los principios cristianos de Justicia Social”. Costarricenses visionarios que se dejaron interpelar por la DSI, en un momento determinante de nuestra historia patria, dieron como fruto un estado social de derecho, de garantías sociales y paz social, que nos ha distinguido en el contexto de la geopolítica centroamericana.

Esta distinción metodológica de lo teórico (doctrinal) y lo práctico (técnico) fluye en una visión integral y no fragmentada de la realidad social. Así, lo económico no es ajeno a lo doctrinal, ni lo doctrinal en materia social desde el pensamiento de la Iglesia, le es ajeno lo económico. Separar y confrontar es una necedad.

En este marco, comprendemos el magisterio social del Papa Francisco, el cual, a los conceptos tradicionales de la DSI (propiedad, bien común, salario justo y otros) con su Carta Encíclica Laudato Si (LS) y su magisterio pontificio, viene dando una nueva dimensión, ampliando el horizonte reflexivo.

Destaco pues, cinco aciertos, que sin ser los únicos, son claves en su actual pensamiento social:

Primero: El Papa Francisco prefiere no hablar del rostro humano de la economía, sino de los rostros humanos presentes en la economía global de mercado. Su mensaje no es un ataque ideológico contra el capitalismo, sino una crítica fuerte al sistema capitalista que ha excluido y descartado al otro (2) (cultura del descarte). La DSI no se propone ser una tercera vía entre capitalismo y socialismo, sino una iluminación ética desde los principios cristianos que haga posible una mejor convivencia social. (3)

Segundo: La vinculación entre mercado y medio ambiente, en su análisis del sistema económico dominante: “Conviene evitar una concepción mágica del mercado, que tiende a pensar que los problemas se resuelven sólo con el crecimiento de los beneficios de las empresas o de los individuos. ¿Es realista esperar que quien se obsesiona por el máximo beneficio se detenga a pensar en los efectos ambientales que dejará a las próximas generaciones?” 4

Tercero: Francisco insiste en la integralidad, las correlaciones y la íntima conexión entre todos los procesos vitales que establecemos las personas, haciendo de los principios y valores de la DSI una aplicación a los problemas más actuales: “Todo está conectado. Por eso se requiere una preocupación por el ambiente unida al amor sincero hacia los seres humanos y a un constante compromiso ante los problemas de la sociedad.” (5) Esas correlaciones le facilita, también un abordaje científico sobre el ambiente y ecuménico de la cuestión social. (6)

Cuarto: En su visita al Congreso de los Estados Unidos el pasado 24 de septiembre, el Santo Padre con respecto al bien común manifestó: “Si es verdad que la política debe servir a la persona humana, se sigue que no puede ser esclava de la economía y de las finanzas. La política responde a la necesidad imperiosa de convivir para construir juntos el bien común posible, el de una comunidad que resigna intereses particulares para poder compartir, con justicia y paz, sus bienes, sus intereses, su vida social. No subestimo la dificultad que esto conlleva, pero los aliento en este esfuerzo”.

Quinto: El Papa considera que: “La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social” (7). Asimismo, amplía el concepto de bien común: “El clima es un bien común, de todos y para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas condiciones esenciales para la vida humana” (8)

Ciertamente “para los católicos no es necesario que suscriban la DSI para salvarse”, ya que la salvación es un don de Dios que toma en cuenta nuestra fe y nuestras obras. El Papa Francisco es clarísimo al respecto, “No puede ser real un sentimiento de íntima unión con los demás seres de la naturaleza si al mismo tiempo en el corazón no hay ternura, compasión y preocupación por los seres humanos. Se trata entonces de una vivencia profunda de la espiritualidad cristiana que vincula fe y obras, y para ello la DSI nos ofrece los principios éticos y los criterios de acción que inspiren una vida personal y social más humana.

1 Encíclica Sollicitudo Rei Socialis 41. 
2 Cf. Encíclica Laudato Si, 22 
3 Cf. Encíclica Sollicitudo Rei Socialis 41 
4 Cf. Encíclica Laudato Si, 190 
5 Cf. Idem,91 
6 Cf. Idem,7 
7 Cf. Idem,156 
8 Cf. Idem,23

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José