Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós Quirós: El Rosario y el Sínodo


El Rosario y el Sínodo

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

Durante estos días, en los cuales los obispos participantes del Sínodo sobre la Familia continúan reflexionando sobre los retos fundamentales que enfrenta la institución más importante de la sociedad y de la Iglesia, el Papa Francisco nos exhorta a unirnos a ellos en la oración.

De hecho, él mismo nos proponía utilizar la oración que preparó con ocasión de la Fiesta de la Sagrada Familia del año 2013, en la cual nos invita a pedir: “Sagrada Familia de Nazaret, haz que también nuestras familias sean lugares de comunión y cenáculos de oración, auténticas escuelas del Evangelio y pequeñas Iglesias domésticas… Sagrada Familia de Nazaret, que el próximo Sínodo de los Obispos pueda despertar en todos la conciencia del carácter sagrado e inviolable de la familia, su belleza en el proyecto de Dios... Amén”.

Francisco insiste en “que no falte vuestra oración” porque tanto el “Papa, cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, fieles laicos, todos estamos llamados a rezar por el Sínodo”. “¡De esto hay necesidad, no de chismorreos¡… la Iglesia estará todavía más comprometida y todavía más unida, en el testimonio de la verdad del amor de Dios y de su misericordia con las familias del mundo, ninguna excluida, sea dentro como fuera del redil”. Y, en este mes de octubre, que mejor recomendación que ofrecer el Santo Rosario, por esta especial intención del Papa y de la Iglesia.

Efectivamente, el rezo del Rosario, al que San Juan Pablo II se refería como esa “¡Plegaria maravillosa! … Maravillosa en su sencillez y en su profundidad”, nos permite penetrar el mensaje de Cristo y meditar los misterios de la vida de Nuestro Señor, para así, descubrir y amar la voluntad del Padre en nosotros y en nuestras familias.

Por eso, que mejor recomendación que rezar como familia, y por la familia, el santo Rosario, particularmente en aquellos hogares donde se viven momentos difíciles o graves problemas de diverso tipo, para que Cristo sea el centro de sus vidas, pues, como él mismo nos enseña: “Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada. (Juan 15,5).

En esta oración, en la que, centrados en Cristo, el hogar de Nazaret se vuelve nuestro mejor referente, dice el Papa Francisco, “pidamos a san José y a la Virgen María que nos enseñen a ser fieles a nuestros compromisos cotidianos, a vivir nuestra fe en las acciones de cada día y a dar más espacio al Señor en nuestra vida, a detenernos para contemplar su rostro.”

Invito pues, a todas las familias católicas a retomar esta práctica de oración, que colabora, sin duda, en el discernimiento y desarrollo de virtudes como la generosidad, el trabajo, la prudencia, la justicia, y sobre todo la fe, la esperanza y la caridad. Recemos el Rosario por el Sínodo e invito una vez más a las familias a ser testimonio y fermento de vida cristiana en nuestra sociedad. Con familias estables y fortalecidas en el Señor, podemos aspirar a una sociedad igualmente más estable y unida.

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José