Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós: Presencia del Pastor


Presencia del Pastor

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El 13 de marzo del 2013, el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, Argentina, fue electo Sumo Pontífice y adoptó el nombre de “Francisco” en honor al Santo de Asís. Su servicio como Pastor de la Iglesia Universal ha implicado, al mejor estilo de Abraham, responder a la propuesta del Señor: “Deja tu país, a los de tu raza y a la familia de tu padre, y anda a la tierra que yo te mostraré.”(Gn 12,1).

Desde entonces, este primer Papa originario de nuestro Continente, ha trazado un modo de pastorear caracterizado por la humildad y cercanía que, lejos de ser una pose artificial o populista, se forjó desde su experiencia como Pastor del Pueblo de Dios en estas tierras latinoamericanas.

Conocedor del momento histórico que atraviesan nuestros pueblos, siendo Arzobispo de Buenos Aires advertía que los enormes problemas y desafíos de la realidad latinoamericana no se pueden afrontar ni resolver retomando viejas actitudes ideológicas, “tan anacrónicas como dañinas, o propagando decadentes, subproductos culturales del ultra liberalismo individualista y del hedonismo consumista de la sociedad del espectáculo.” Para Francisco, América Latina debe hacer su propio camino y este ha de estar definido por la integración: “Solos, separados, contamos muy poco y no iremos a ninguna parte”. 

El anhelo de una Iglesia “pobre y para los pobres” ha marcado su pensamiento y acción pastoral y con una permanente invitación a salir a las “periferias existenciales” nos estimula a ser sensibles y a dejar la comodidad para estar cerca de todos, particularmente, de los marginados y excluidos. 

Y, aunque es Pastor Universal, nunca se ha desentendido de la realidad de nuestros pueblos, al contrario, le hemos visto mediar eficazmente para el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, y ha sostenido un diálogo abierto y sincero con los mandatarios de nuestros países en aras de promover la vida y la misión de la Iglesia y el progreso integral de los pueblos latinoamericanos.

Este es pues, el Papa que por primera vez, después de visitar Brasil para presidir la XXVII Jornada Mundial de la Juventud en el año 2013, inicia una visita pastoral por Ecuador, Bolivia y Paraguay, dirigiéndose a la gente en su propio idioma y compartiendo con ellos un mismo sentir.

Como ha destacado el profesor Guzmán Carriquiry, Secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, el Papa no escogió a los grandes: “México, Brasil, Argentina, ni siquiera a los medianos, Chile, Colombia, Perú, etc., sino a las que personalmente llamó como 'periferias emergentes', porque en una dinámica geopolítica son periferias que han vivido una larga tradición de pobreza, desigualdades sociales e inestabilidad política.” 

Y aunque son muchas las expectativas en torno a este viaje, particularmente, en los países que visita, desde ya, es previsible que su mensaje, realista, comprometido y encarnado, alcance, en esencia, a los otros pueblos latinoamericanos. Viene a impulsar en América Latina el anhelo de evangelizar, como él mismo señala, para “tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos y llegar a los cruces de los caminos para invitar a los excluidos… (Evangelii Gaudium,n. 24) 

Mientras América Latina recibe, con especial alegría, a uno de sus hijos, encomendemos al Señor las intenciones y anhelos del Santo Padre en esta visita pastoral y, lejos de rescatar únicamente frases descontextualizadas para apoyar determinadas tesis, esforcémonos por asimilar, integralmente, el mensaje del Pastor. 

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José