Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós Quirós: Yo me apunto...


Yo me apunto...

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El pasado sábado 18 de julio, allá en el Centro Don Bosco en Pérez Zeledón, miles de jóvenes se encontraron para celebrar el Día Nacional de la Juventud.

Bajo el lema: “Yo me apunto” y teniendo como consigna la enseñanza de Pablo a su discípulo: “Evita que te menosprecien por ser joven; más bien debes ser un ejemplo para los creyentes en tu modo de hablar y portarte, en amor, fe, y pureza de vida” (I Timoteo 4,12) estos jóvenes, venidos desde distintas realidades, participaron con gran entusiasmo de un evento en el que se evidenció que la fe, lejos de anular la alegría propia de esta etapa, y que contribuye a fortalecer una experiencia de vida plena y de realización personal.

Muchos de estos muchachos, para poder asistir a esta celebración, realizaron diversas actividades que les permitiera reunir los fondos necesarios, y vivir la alegría de compartir con otros jóvenes el seguimiento de Cristo y que, al igual que ellos, intentan responder con valentía y determinación al llamado que Jesús les hace.

Estando allí, en ese ambiente de gozo y esperanza, inevitablemente, pensaba en el especial cuidado que, como Iglesia, debemos tener con estas nuevas generaciones de católicos costarricenses pues, a muchos de ellos se les induce o impone, desde las aulas y hasta en los medios de comunicación, una ideología que echa por tierra todo fundamento moral y espiritual. A este hecho debemos agregar, lamentablemente, la incongruencia entre fe y vida de parte de nosotros, los mayores. Es doloroso pensar que ya hay familias permeadas por esta forma de pensar, que conduce al relativismo moral que endurece la conciencia y oscurece la razón.

Ante un panorama que, no pocas veces, se torna sombrío, el Papa Francisco de modo realista invita a los muchachos a poner su esperanza en el Señor, pues “Jesús se une a tantos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas porque ven egoísmo y corrupción, o que han perdido su fe en la Iglesia, e incluso en Dios, por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio”. (Jornada Mundial de la Juventud, Brasil, 2013)

Este tipo de eventos, no pueden quedarse exclusivamente, en un acto formal y celebrativo, al contrario, debe motivarnos para que, como Iglesia, realicemos nuestro mayor esfuerzo por entender los nuevos tiempos y acompañar sus procesos, sin cansarnos de presentar a Jesús como modelo y referente de toda inspiración.

No puedo dejar pasar la oportunidad, para referirme al entusiasmo y sacrificio que mostraron muchos jóvenes atletas en cada una de las competencias de los Juegos Deportivos Nacionales realizados, recientemente, en la Zona Norte del país. En el rostro de esos muchachos, y en la historia de vida de ellos y sus familias, se refleja el esfuerzo y la constancia por alcanzar nuevas metas. Sin duda, esos ambientes, son espacios que han de aprovecharse para anunciar a Cristo.

Que ambos acontecimientos, dirigidos a inculcar los legítimos valores en nuestra juventud, nos sirvan de ejemplo y motivación para estar muy cerca de los jóvenes, acompañarlos y animarlos, son más los que están buscando lo mejor para sus vidas, que los que están en caminos equivocados. Ellos no son solo el futuro de nuestra Iglesia y Nación, sino que desde su vivencia juvenil han de ser considerados actores creíbles y cristianos auténticos. Esto ha de llenarnos a todos de mucha esperanza.

Finalmente, si Dios lo permite el próximo 26 de julio, en la memoria litúrgica de San Joaquín y Santa Ana, estaremos celebrando a nivel arquidiocesano por segundo año, el “Día del abuelo”, donde valoramos el papel tan importante de los abuelos, también, en la transmisión de valores a las nuevas generaciones. Como lo hice el año pasado, insto a todos los sacerdotes a tener en las parroquias un momento especial, para destacar esta memoria viviente de todos ellos. 

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José