Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós: Iglesia y promoción humana


Iglesia y promoción humana

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

En la pasada cuaresma, el Papa Francisco nos recordaba que la Iglesia está llamada “a cruzar el umbral que la pone en relación con la sociedad que la rodea, con los pobres y los alejados”. Sin duda, esta enseñanza expresa el cuidado y compromiso que, históricamente, la Iglesia en Costa Rica ha tenido con quienes más sufren. 

La acción social de la Iglesia ha quedado plasmada en proyectos que, en definitiva, han marcado la estabilidad y la paz social de nuestra Nación.

Justamente, para la reciente celebración del 170 aniversario del Hospital San Juan de Dios, en una publicación, la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) afirma que: “la sociedad civil, el clero, el Estado y el campesinado mediante la unión de esfuerzos y liderados por la Junta de Caridad de San José (desde 1936 Junta de Protección Social) logran primeramente comprar la propiedad inicial y luego erigir la primera edificación a base de bahareque, cal y tejas, y compuesta por 20 camas: diez para hombres y diez para mujeres, y siendo el primer Obispo de Costa Rica, Anselmo Llorente y Lafuente, su gran Protector.”

Este no es un hecho aislado pues, a propósito del tema salud, en esencia, la fundación de la CCSS, también, se inspira en la doctrina social de la Iglesia, promovida por el entonces Arzobispo Monseñor Víctor Sanabria. Al respecto, para el 70 aniversario de esta institución, Monseñor Hugo Barrantes explicaba: "Sanabria quiso que la Iglesia ofreciera su iluminación evangélica y su orientación ética para colaborar, de manera eficaz, en la creación de una cultura de la salud más humana y en la promoción de una seguridad social que respetara y defendiera la dignidad y los derechos de todos los costarricenses". (Homilía, Catedral Metropolitana, 5 de nov. 2011)

Ambos ejemplos demuestran como la Iglesia, desde su doctrina social, centrada en la dignidad de la persona humana, defiende y alienta toda forma de promoción humana, sin que sea un obstáculo la religión, raza, sexo o etnia, de aquellos que son reivindicados, siendo así, reflejo de Jesús, quien no estaba distante de nadie, que acogía a todos y, de manera particular, a los enfermos porque para el Señor, que es el médico por excelencia, no hay posibilidad ni siquiera de imaginar la marginación, la exclusión de nadie, sino que a todos llama y a todos acoge.

Como, insistentemente, señala el Papa Francisco, la Iglesia no es una ONG más. El componente amor define nuestro servicio. Jesús nos invita a que le amemos enfocándonos en los que sufren pues “el verdadero amor es concreto, está en las obras, es un amor constante. No es un simple entusiasmo”. (Papa Francisco 7 de mayo del 2015)

La labor social de la Iglesia en Costa Rica, aunque tienda a ser silenciada y raramente reconocida por algunos, es incuestionable y, me atrevo a afirmar que difícilmente alguna otra organización, pública o privada, pueda presentar las cifras que opera la Iglesia en las distintas áreas en las que sirve.

Esta última afirmación, antes que auto ensalzarnos, corresponde a un compromiso firme con el Señor que nos recuerda: “Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun el más pequeño, lo hicieron por mí.” (Mateo 25,31-40)

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José