Mensaje del Arzobispo Metropolitano Mons. José Rafael Quirós: Laudato Si y "pequeños productores"


Laudato SI y "pequeños productores"

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

En mis visitas pastorales a algunas parroquias rurales, entre ellas: Vuelta de Jorco de Aserrí, Tabarcia de Mora y, el pasado fin de semana a San Pablo de Turrubares, he tenido oportunidad de dialogar con miembros de organizaciones agrícolas comunitarias y, particularmente, asociaciones de pequeños productores.

Con alegría constato cómo la Iglesia está presente en la gestión del desarrollo agrícola en Costa Rica, promoviendo, acompañando y, en algunos casos, liderando la formación y fortalecimiento de organizaciones en las zonas rurales, en el campo de la producción, la diversificación, el apoyo social y la capacitación permanente. Muchos de estos proyectos han promovido el ingreso económico a los asociados, particularmente a pequeños productores.

El mismo Eco Católico nos reseñaba, en la pasada edición, como Coopetarrazú, Cáritas y Demasa llevan adelante un proyecto de economía solidaria con el café Buen Día. Esta cooperativa, además de proteger el ambiente, agrupa a casi 4000 asociados que se benefician y, a su vez, gracias al convenio, ayudan a 300 familias en situación de pobreza.

Otro tanto podríamos decir de la “Fería del Café” en la Comunidad de Frailes de Desamparados, que cada año, se consolida como un evento en el que desde los recolectores de café, hasta los propietarios, artesanos, comerciantes, vecinos de la zona, pequeñas y grandes empresas dedicadas a la producción y comercialización del café, se ven beneficiados gracias a este modelo local de desarrollo solidario socio-económico de la zona.

Estos ejemplos, entre otros, evidencian la necesidad de replantear las políticas sociales y económicas en nuestro país, promoviendo un comercio justo, sistemas que disminuyan la brecha que existe entre las zonas urbanas y rurales, además de controles que eviten el lucro excesivo de los intermediarios en detrimento del pequeño productor.

Qué oportunas para nuestra realidad nacional, las palabras del Papa Francisco en su segunda encíclica “Laudato Si” cuando visibiliza la “gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de pequeña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja proporción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agrícolas, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal”, y a la vez denuncia como las economías de escala, especialmente en el sector agrícola, “terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. 

Los intentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producción más diversificadas terminan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas.” (Cf. LS 129). Sentí mucho dolor al ver en San Pablo de Turrubares muchos rótulos que indicaban “Se vende”, tierras de pobres agricultores con gran potencial puestas a la venta.

Con el Santo Padre recordamos que las autoridades “tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pequeños productores y a la variedad productiva.” Asimismo recuerda que “para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces puede ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero.”

De frente al enojo de los poderosos, Francisco vuelve su mirada hacia una ética de la economía pues, como él mismo enfatiza: “Una libertad económica sólo declamada, pero donde las condiciones reales impiden que muchos puedan acceder realmente a ella, y donde se deteriora el acceso al trabajo, se convierte en un discurso contradictorio que deshonra a la política.”

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José