Mensaje del Arzobispo Metropolitano: ¡Papás… sigan adelante!


¡Papás… sigan adelante!

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

Cómo no aprovechar estas líneas para felicitar y festejar a los papás en su día. A ustedes, a quienes Dios ha constituido “Maestros y Guías” de sus hijos, les ofrezco mi oración, pidiendo al Señor les fortalezca y les anime para asumir esta hermosa y gran responsabilidad por él confiada.

Efectivamente, ser padre es un don maravilloso, un regalo de Dios, que conlleva muchos sacrificios, entrega y renuncia. No se trata solamente de transmitir la vida, pues como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "la fecundidad… no solo se reduce a la sola procreación de los hijos, sino que debe extenderse también, a su educación moral y a su formación espiritual…" (Catecismo 2221)

El Papa Francisco en una catequesis dirigida, especialmente, a ustedes, pedía centrarse en el término “Padre” pues, “es la palabra con la que Jesús nos ha enseñado a llamar a Dios, dándole un nuevo y profundo sentido...” Por esto, podemos afirmar que “ser Papá” es toda una vocación y, como tal, supone un vínculo muy profundo con aquel que les ha invitado a ser fiel reflejo suyo, pues Dios es el Padre por excelencia.

Al constatar cómo, en estos días, desde algunos sectores políticos, sociales, comerciales y medios de comunicación, se ha incrementado un ataque directo a la familia según el proyecto de Dios, orientándose a presentarla como un modelo en extinción, es preciso, retomar el valor innegable que la figura paterna juega en el hogar, para el correcto desarrollo de los hijos, rol que a Dios gracias, aunque pretendan ocultarlo, muchos padres viven alegremente.

Y, si bien en muchos hogares costarricenses los menores viven sin un referente paterno, este hecho antes que llevarnos a promover situaciones de familia en las que los padres, arbitrariamente, estén ausentes en la crianza y formación de los hijos, nos obliga como Iglesia y sociedad, a tomar conciencia de que un papá no es, exclusivamente, el que gana el sustento e impone la disciplina, sino quien junto con la madre, protege y guarda a la familia y contribuye en el desarrollo emocional, físico, moral y espiritual de los hijos.

Al respecto, dice el Papa Francisco “En nuestros días, se ha llegado a hablar de una “sociedad sin padres”. La ausencia de esta figura es entendida como una liberación, sobre todo cuando el padre es percibido como la autoridad cruel que coarta la libertad de los hijos, o cuando éstos se sienten desatendidos por unos padres centrados únicamente en la propia realización personal, o caracterizados por su marcada ausencia del hogar. Todo esto crea una situación de orfandad en los niños y jóvenes de hoy, que viven desorientados sin el buen ejemplo o la guía prudente de un padre.”

Y, desde esta lógica, el Santo Padre plantea un reto pues, “todas las comunidades cristianas y la comunidad civil deben estar atentas a la ausencia de la figura paterna, pues ésta deja lagunas y heridas en la educación de los jóvenes. Sin guías de los que fiarse, los jóvenes pueden llenarse de ídolos que les roben el corazón, la ilusión y las auténticas riquezas.”

Los niños tienen derecho a una familia con un padre y una madre, capaces de crear un ambiente idóneo a su desarrollo y a su maduración afectiva pues, como expresa también Francisco: “no hay que caer en la trampa de calificar la familia con conceptos de naturaleza ideológica que solamente tienen fuerza en un momento de la historia y luego decaen. La familia es un hecho antropológico, la familia es familia. La familia es en sí misma, tiene una fuerza…la complementariedad, es la base del matrimonio y la familia”.

Que más inspirador que el testimonio de José, esposo de María pues su ejemplo también alcanza al hombre contemporáneo. De él decía el San Juan Pablo II: “… José es el padre: no es la suya una paternidad derivada de la generación; y, sin embargo, no es «aparente» o solamente «sustitutiva», sino que posee plenamente la autenticidad de la paternidad humana y de la misión paterna en la familia.” (Redemptoris custos 21).

Felicidades Papás, que el Señor les retribuya por su trabajo y sacrificio y, en palabras del Papa Francisco, que “la belleza de la paternidad" nunca se pierda. 

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José