Mensaje del Arzobispo Metropolitano: El proyecto de Dios…


El proyecto de Dios…

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

Hace pocos días, en diálogo con la Conferencia Episcopal de República Dominicana, el Papa Francisco hizo una aseveración que, hoy más que nunca, es aplicable a nuestra realidad: "Sigamos presentando la belleza del matrimonio cristiano: «casarse en el Señor» es un acto de fe y amor, en el que los esposos, mediante su libre consentimiento, se convierten en transmisores de la bendición y la gracia de Dios para la Iglesia y la sociedad”.

Estas palabras de Francisco resultan, altamente, alentadoras pues nos ratifican que la Iglesia en Costa Rica debe seguir realizando un auténtico camino de discernimiento del proyecto de Dios en la familia, proponiéndole los valores del Evangelio, para ayudarla a afrontar los retos presentes.

Nuestra opción seguirá siendo el matrimonio entre hombre y mujer, fundamento de la familia, su solidez y fortalecimiento, convencidos de que la institución matrimonial no es una creación que nace a partir de acuerdos humanos o imposiciones legales, sino de la voluntad divina inscrita en la misma naturaleza humana.

Ser realistas no significa perder la esperanza, por eso, al margen de eventuales concesiones legales, encaminadas a buscar el reconocimiento legal de las parejas del mismo sexo, nuestro empeño por fortalecer la institución matrimonial seguirá presente en nuestra enseñanza pues, apelando a la libertad religiosa y libertad de expresión en Costa Rica, tenemos el derecho de presentar y proponer a los fieles públicamente nuestras convicciones y trabajar, libremente, conforme a nuestros principios éticos. 

Hemos sido siempre coherentes al recordar que la persona homosexual debe ser plenamente respetada en su dignidad, pero esto no implica que automáticamente se deba dar el reconocimiento de un supuesto derecho, al matrimonio entre personas del mismo sexo, con la consiguiente equiparación de estas uniones con la familia: “Poniendo la unión homosexual en un plano jurídico análogo al del matrimonio o al de la familia, el Estado actúa arbitrariamente y entra en contradicción con sus propios deberes”. (Cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 3 de junio de 2003)

El actual Pontífice, cuando era Arzobispo de Buenos Aires, afirmó sobre las uniones entre personas del mismo sexo: “se plantea el problema jurídico de asimilarlo al matrimonio, lo que considero un disvalor y un retroceso antropolótico.”

Por eso, con renovada fidelidad y sincero entusiasmo, retomo la advertencia del Papa Francisco al señalar que "es urgente una amplia catequización sobre el ideal cristiano de la comunión conyugal y de la vida familiar, que incluya una espiritualidad de la paternidad y la maternidad".

Invito, particularmente, a las comunidades parroquiales y a todos los movimientos eclesiales, especialmente a aquellos cuyo compromiso se centra en la familia, a continuar apoyando a las familias cristianas, a animarlas para que no se rindan en su anhelo de fidelidad a Dios. Multipliquemos nuestros servicios en favor de la institución matrimonial y familiar para que sea respetada y defendida contra toda agresión, recordando además, la obligación del Estado de proteger la familia como célula fundamental de la sociedad.

Elevo mi plegaria a la Sagrada Familia de Nazareth, para que las familias cristianas sigan inspirándose en ella como auténtico modelo a imitar.

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José