Mensaje del Arzobispo Metropolitano: He allí a tu madre

He allí a tu madre

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

La V Conferencia afirma que la dimensión mariana de los discípulos de Cristo, o sea, ese vínculo estrecho con la Madre de Jesús, es el que nos permite encontrar “el mejor remedio para una Iglesia meramente funcional o burocrática”… puesto que es María la que nos confiere “alma y ternura a la convivencia familiar.” (D. A. 268). Sin María, la Iglesia no alcanza su identidad de familia.

Los cristianos encontramos en la Santísima Virgen ese referente insustituible de vida y de fe, pues ella es la madre con la que compartimos las alegrías, las tristezas, los temores, es la mujer solidaria que, en medio del hogar, brinda siempre su ayuda y acompañamiento.

Nuestra relación filial con María debe llenarnos de orgullo pues “del Evangelio emerge su figura de mujer libre y fuerte, conscientemente orientada al verdadero seguimiento de Cristo. Ella ha vivido por entero toda la peregrinación de la fe como madre de Cristo y luego de los discípulos…” (D. A 266)

El mismo Señor, ha confiado sus discípulos a María con las palabras: "Mujer, he allí a tu hijo" y desde la cruz, al decir: "He allí a tu madre…" (Jn19, 26-27) nos invita a acogerla. Como enseñaba San Juan Pablo II: “Jesús no sólo recomienda a Juan que cuide con particular amor de María; también se la confía, para que la reconozca como su propia madre.”

Por eso, en este mes, en que recordamos y veneramos, de modo especial, a María como madre de Cristo y madre nuestra, todos estamos llamados a fortalecer ese lazo de comunión, ese reconocimiento mutuo de pertenencia entre madre e hijo, que nos permite mirarnos de frente, disfrutar del calor, y del contacto cargado de amor y ternura. "He allí a tu madre" es un llamado no sólo a reconocer a María como madre sino a corresponder como verdaderos hijos a ese amor materno.

Teniendo clara conciencia de esto, nuestro amor a María no es una distorsión o distracción de nuestra fe en Cristo como, desgraciadamente, muchos aseguran, al contrario, nuestro afecto y devoción se funda en la voluntad del mismo Señor. 

Al respecto, destacaba el mismo san Juan Pablo II, que las palabras: "He allí a tu madre…" expresan la intención de Jesús de suscitar en sus discípulos una actitud de amor y confianza en María, impulsándolos a reconocer en ella a su madre, la madre de todo creyente: “En la escuela de la Virgen, los discípulos aprenden, como Juan, a conocer profundamente al Señor y a entablar una íntima y perseverante relación de amor con él. Descubren, además, la alegría de confiar en el amor materno de María, viviendo como hijos afectuosos y dóciles.”

Hago una cordial invitación a todas las comunidades parroquiales de la Arquidiócesis de San José, a las comunidades religiosas, a los centros de estudios católicos y a todos los hogares cristianos para que, en este mes de mayo, a ejemplo del discípulo amado, acogiendo a María, no sólo la veneremos, sino, ante todo la imitemos en esa profunda vida de oración y servicio fiel para que, en humildad y sencillez, como ella cumplamos siempre la voluntad de Dios y demos testimonio de la alegría de seguir a Jesús. 

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José