Mensaje del Arzobispo Metropolitano: Misericordia que transforma


Misericordia que transforma ...

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El Papa Emérito Benedicto XVI profundizaba en la Divina Misericordia recordando la enseñanza de Juan Pablo II: «en la palabra “misericordia” él hallaba resumido y nuevamente interpretado para nuestro tiempo todo el misterio de la Redención»… «Es la misericordia la que pone un límite al mal»… «En ella se expresa la naturaleza del todo especial de Dios –su santidad, el poder de la verdad y del amor».

Nos invita a abrirnos a esa Misericordia con total docilidad: “La amistad de Jesucristo es amistad de Aquél que hace de nosotros personas que perdonan”… que «infunde en nosotros la conciencia del deber interior del amor, del deber de corresponder a su confianza con nuestra fidelidad», de allí entonces su llamado: « ¡Convertíos día tras día en hombres y mujeres de la misericordia de Dios!». 

En profunda armonía con sus predecesores, el Papa Francisco nos sorprende con una feliz decisión, convocándonos al Jubileo Extraordinario de la Misericordia. Un Año Santo que se celebrará no sólo en Roma sino, además, en todas las diócesis del mundo y que va desde próximo 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, hasta su clausura, el 20 de noviembre de 2016 con la Solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo. 

En la bula de convocatoria, nos enseña que “la misericordia no es una palabra abstracta, sino un rostro para reconocer, contemplar y servir.” El lema "Misericordiosos como el Padre" nos pone ya en perspectiva de los frutos espirituales que anhelamos alcanzar en este tiempo de gracia. Debemos redescubrir las obras de misericordia espirituales y corporales "para despertar nuestra conciencia, muchas veces adormecida ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina."

Así, este Año Santo de la Misericordia se convierte en la clara invitación a una conversión sincera: “¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Delante a tantos crímenes cometidos, escuchad el llanto de todas las personas depredadas por vosotros de la vida, de la familia, de los afectos y de la dignidad. Seguir como estáis es sólo fuente de arrogancia, de ilusión y de tristeza… Basta solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia”.

Y esta conversión tiene que alcanzar estructuras y personas. De hecho, al analizar la difícil realidad presente, de guerras, crimen y persecución a la que millones de personas están tristemente sometidas, el Papa hace un particular y firme llamado contra la violencia organizada y contra las personas ''promotoras o cómplices'' de la corrupción, "llaga putrefacta" que desgasta al mundo.

Considero importante destacar en esta propuesta del Papa Francisco, el planteamiento de la misericordia como elemento de encuentro: "Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocerlas y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación".

Invito desde ya a todas las comunidades parroquiales de la Arquidiócesis de San José a disponerse para que, efectivamente “en este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor.”

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José