Mensaje del Arzobispo Metropolitano: Jesucristo, Pastor eterno


Jesucristo, Pastor eterno 

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El pasado domingo 26 de abril, con la celebración de la fiesta del Buen Pastor, como pueblo orante que confía en la misericordia del Señor, realizamos una jornada especial de oración por las vocaciones.

Con alegría reconozco que en las distintas comunidades parroquiales de la Arquidiócesis de San José, tanto en los grupos vocacionales, como en las horas santas y otros espacios de oración, dirigimos al Señor una ferviente plegaria por el aumento de quienes valientemente desean responder a un posible llamado de Dios. Y a la vez pedimos por la constancia y firmeza vocacional de los sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada, hombres y mujeres, miembros de los movimientos y grupos apostólicos, y demás ministerios laicales con los que tanto se enriquece la vida de la Iglesia.

Sin embargo, la invitación de Jesús: “Pidan al dueño de la cosecha que mande obreros a sus campos”, será siempre vigente, sobre todo cuando constatamos la urgente necesidad de que los hombres y mujeres que respondan a este llamado, asuman el compromiso alegre de servir al Reino de Dios.

Si bien la vocación no tiene edad, pues todos somos invitados a poner nuestra confianza en Dios para desempeñar la tarea de anunciar su Reino de amor, esta jornada tenía como destinatarios principales a los jóvenes, a quienes el Papa Francisco se dirige de modo especial para hablarles de la virtud de la generosidad ante una posible llamada sobrenatural.

El Papa les enseña a partir de su propia experiencia: “¡Déjate sorprender por Dios! No le tengas miedo a las sorpresas” y teniendo como referente a San Francisco de Asís, destaca: “El verdadero amor te lleva a quemar la vida, aun a riesgo de quedarte con las manos vacías, pero con el corazón lleno”.

Por ello, pienso que es necesario que, desde los distintos espacios de encuentro con los jóvenes, tales como la catequesis parroquial, en las escuelas y colegios, en la pastoral juvenil, movimientos apostólicos, entre otros, se asuma como una prioridad que corresponde a todos, el trabajo pastoral vocacional.

Decía San Juan Pablo II, que todo proyecto de pastoral juvenil debe proponerse como fin último la maduración en un diálogo personal, profundo, decisivo del joven o de la joven con el Señor: “La dimensión vocacional, por tanto, es parte integrante de la pastoral juvenil, hasta el punto de que, en síntesis, podemos afirmar: la pastoral específica de las vocaciones encuentra en la pastoral juvenil su espacio vital; y la pastoral juvenil es completa y eficaz cuando se abre a la dimensión vocacional.”

También nos dice “Pastores dabo vobis,” que es necesario «se difunda y arraigue la convicción de que todos los miembros de la Iglesia, sin excluir ninguno, tienen la gracia y la responsabilidad de cuidar las vocaciones» (cf. n.41). 

Exhorto a todos, empezando por los padres de familia siguiendo por todos los agentes de pastoral, a asumir con generosidad esta tarea con la certeza de que Dios sigue llamando a muchos. Quienes se sientan llamados, no tengan miedo de responder a quien es fuente de todo amor y fortaleza.

¡Oh Jesús Pastor eterno de la Iglesia, dadnos santos sacerdotes, verdaderos constructores de fraternidad, justicia y santidad!

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José