San José, protector de la vida


San José, protector de la vida

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

El evangelio nos narra cómo María, estando desposada con José, es decir, existiendo ya un compromiso serio entre ambos, aún sin vivir bajo el mismo techo, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo. (Mt 1, 18)

La ley enseñaba: “Si una joven virgen está comprometida con un hombre, y otro la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, se hará salir a los dos a la puerta de esa ciudad y los matarán a pedradas… (Deuteronomio 22, 23-24)

Esta norma generó en José una enorme disyuntiva y, aun teniendo pleno derecho a denunciar a su esposa, sabiendo que por esta acusación, su amada María y el hijo de sus entrañas morirían, resolvió repudiarla en secreto. Es que del corazón del justo solamente pueden brotar sentimientos buenos.

Ese es José, quien desde la profundidad de su silencio, a gritos proclama su opción por la vida y nos enseña que para toda madre y para todo padre, lo máximo es la defensa de la vida de sus hijos, esos hijos que desde el momento de la concepción han de ser amados entrañablemente y defendidos. 

El respeto a su vida no está condicionado por la decisión de sus padres y mucho menos de disposiciones legales. La vida, regalo de Dios, ha de ser defendida en todas sus etapas como ese bien superior que no está sujeto a ninguna agenda. Si no se respeta el derecho a la vida del no nacido o si esta se manipula para disponer del embrión como un simple producto, no podemos extrañarnos de tantos asesinatos y menosprecio a la vida humana hoy. 

Como nos enseña el Papa Francisco cuando afirma “entre esos débiles que la Iglesia quiere cuidar con predilección, están también los niños por nacer, que son los más indefensos e inocentes de todos, a quienes hoy se les quiere negar su dignidad humana en orden a hacer con ellos lo que se quiera, quitándoles la vida y promoviendo legislaciones para que nadie pueda impedirlo.” También dice “El pensamiento dominante propone a veces una ‘falsa compasión’: la que se presenta como una ayuda a la mujer el favorecer el aborto; como acto de dignidad procurar la eutanasia; como una conquista científica ‘producir’ un hijo considerado como un derecho y no como un don”.

En verdad, no son pocos los que manipulan o se han dejado manipular por los argumentos mediáticos sentimentales, que presentan la posibilidad de un hijo como un derecho. 

Al celebrar esta primera semana por la Vida, les invito hermanos para que, siguiendo el ejemplo de San José antepongamos a los propios intereses la voluntad de Dios. Como creyentes en Cristo, estamos llamados a defender a los más débiles, no tengamos temor de vivir fielmente lo que el Señor nos pide.

Fuente:
Departamento de Comunicación - Arquidiócesis de San José