De nuevo a clases


De nuevo a clases

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

Estamos iniciando el nuevo año lectivo, tiempo de oportunidades para 950.169 estudiantes en 5.172 escuelas y colegios públicos de todo el territorio nacional, sin dejar de destacar, el significativo papel de los centros educativos privados y subvencionados.

Desde las aulas, quienes forman parte de esta privilegiada generación de costarricenses, al ejercer ese derecho inalienable a la educación, emprenden, con responsabilidad y esfuerzo, el camino que conduce, tanto a su realización personal como al fortalecimiento de una sociedad más justa, inclusiva y solidaria, robusteciendo de esta forma la democracia.

Enseñaba el Beato Pablo VI que, desde su nacimiento, los seres humanos recibimos un “conjunto de aptitudes y de cualidades para hacerlas fructificar”. Dotado de inteligencia y de libertad, el ser humano es responsable de su crecimiento y, ayudado por los que lo educan y lo rodean, cada uno permanece siempre como artífice principal de su éxito o de su fracaso. Desde esta enseñanza diríamos que educación es un llamado a “crecer en humanidad”. (Populorum Progressio # 15)

Cada niño y cada joven costarricense se convierten en protagonistas de su historia. Por ende, mi primer saludo lo dirijo a los miles de estudiantes que inician o continúan un proceso que no se queda en el simple acopio de conocimientos, sino que pretende formarlos integralmente como personas.

Igualmente, invito a los padres y madres a tomar conciencia de su papel protagónico e insustituible en la educación de sus hijos. Les hago un especial llamado a asumir esa misión con responsabilidad, sin apatía o indiferencia y a acompañar a sus hijos en este proceso, defendiendo y fortaleciendo los principios y valores por ustedes inculcados. Hagan equipo con los educadores, apoyen las decisiones que favorecen a sus hijos en este camino formativo y no los desautoricen.

A las y los educadores les exhorto a vivir con entusiasmo su vocación de servicio y les garantizo mi solidaridad y oración para que el Señor les fortalezca en este noble apostolado de sembrar, con valores espirituales e intelectuales, la verdad y la esperanza. Ustedes tienen la misión, altamente encomiable, de contribuir a que a todo niño o joven costarricense se le garantice el derecho de una educación de calidad que, paralelamente, nutra el espíritu de esta Nación.

Un especial saludo a los docentes en educación religiosa pues ustedes, en primer término, deben promover el crecimiento humano y espiritual de sus alumnos, quienes, como señala el Papa Francisco, “tienen necesidad de calidad en la enseñanza y, a la vez, de valores, no sólo enunciados sino también testimoniados.” Valga la ocasión para recordar lo acordado en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que señala: “Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. (Asamblea General de las Naciones Unidas el 16 de diciembre de 1966, artículo 18, 4)

En una sociedad democrática como la nuestra, la educación fue y será el camino vital de crecimiento personal y promoción social; de allí la importancia de los recursos que se le asignen.

La educación nunca es un gasto sino una inversión. Por eso, subrayo positivamente el presupuesto en educación aprobado para este año 2015, con un crecimiento de un 13,6% con respecto al año anterior. Cabe esperar que ese aumento sea acompañado siempre por los resultados, aspirando a la eficiencia y calidad, especialmente, en aquellas zonas del país donde despunta la exclusión social y económica.

Dice el Papa Francisco que "Educar es una gran obra de construcción en constante transformación"… “Educar es un acto de amor, es dar vida. Y el amor es exigente, pide utilizar los mejores recursos, despertar la pasión y ponerse en camino con paciencia junto a los jóvenes”, por lo que invito a todos los involucrados a contribuir generosamente en esta tarea.

Fuente:
Oficina de Comunicación - Curia Metropolitana