Reflexión dominical: Tu eres mi hijo muy amado


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san  Marcos 1, 7-11

"¡TU ERES MU HIJO MUY AMADO!"

El bautismo para nosotros es distinto al bautismo que administraba Juan el Bautista; ahora somos bautizados con el Espíritu Santo. Esto hace una gran diferencia, puesto que ahora el agua no es sólo un signo de nuestro deseo de conversión sino que verdadera y esencialmente, por la fuerza del Espíritu, limpia en nosotros el pecado original, disponiéndonos así a recibir la gracia en plenitud que nos convierte en verdaderos Hijos de Dios. 

En el agua que en el Bautismo de Juan significaba ese deseo del hombre por convertirse.

En Cristo fue un signo de conversión y una revelación de su verdadera identidad como Hijo de Dios; en nosotros es una conversión real provocada por el Espíritu Santo y una verdadera transformación de nuestra persona, convirtiéndonos de criaturas de Dios en Hijos del Padre en Cristo Jesús. 

Por eso hoy estamos llamados a renovar nuestro compromiso bautismal. Un año más comienza ; en el que estamos llamados a amar y vivir como verdaderos Hijos del Rey de reyes y Señor de señores. No se esperaría menos de nosotros.

“En este Año 2015, sintamos que somos verdaderamente
Hijos e Hijas muy amados de Dios” 

Fuente:
Boletín Parroquial 144 (2015-01-11)