Equilibrio, ética y compromiso


Equilibrio, ética y compromiso

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

Este 24 de enero celebramos a San Francisco de Sales, Obispo y Doctor de la Iglesia y Santo Patrono de los escritores y periodistas. Con ocasión de esta jornada envío mi más fraternal abrazo y felicitación a los apreciados comunicadores para animarlos en su noble empeño por transmitir a todos la verdad. Especialmente, me dirijo a quienes profesan la fe católica y les invito a fortalecerse en la identidad, equilibrio, ética y compromiso que exige el Evangelio de Cristo.

En el Jubileo de los periodistas, hacia el año 2000, San Juan Pablo II les invitaba a preguntarse sobre el significado de su vocación como cristianos que participan en el mundo de la comunicación y subrayaba: “Nada… fascinante, puede ser escrito, producido y emitido en detrimento de la verdad: me estoy refiriendo no sólo a los hechos que denuncian, sino también el "verdadero hombre", de la dignidad humana en todo su tamaño.”

En síntesis, los profesionales de la comunicación católicos, en una sociedad plural como la nuestra, enfrentan grandes retos por razón de su fe y el mayor de ellos, dejar huella y mover conciencias de frente a todas aquellas políticas e ideologías contrarias a la dignidad de la persona.

En estos días, a propósito de la tragedia del semanario Charlie Hebdo, escuchamos diversos argumentos “a favor y en contra” de la libertad de expresión como pilar de la democracia y basamento de la sociedad moderna. Al respecto, el papa Francisco adversando, frontalmente, la violencia afirmó: ‘La libertad de expresión tiene que tener en cuenta la realidad humana y tiene que ser prudente…” ‘La prudencia debe regular nuestras relaciones…”

En sus palabras el Papa, a la vez que reafirma su visión humanista de un periodismo comprometido con la verdad, con un carácter hondamente reflexivo y crítico, pero sin ímpetus contradictorios, destaca la consecuente responsabilidad que implica el reconocimiento de los errores y las decididas disculpas, sin cinismo, si fuera el caso. El Papa va mucho más allá de la simple autocensura, para fijar la mirada en el respeto y seguimiento de los valores que animan esta profesión.

No respetar los derechos ciudadanos por la invasión de la intimidad y la vida privada; afectar u oscurecer la buena fama de alguien con informaciones no confirmadas en temas como sexo, política y dinero; el servicio a intereses económicos, el irrespeto a la libertad religiosa de los ciudadanos y la promoción soslayada de ideologías contrarias a la ética, entre otros aspectos, desfiguran un presupuesto fundamental: el compromiso con el ser humano y su dignidad.

No significa esto que el periodista católico presente exclusivamente temas sobre la fe, sino que sepa abordar tópicos esenciales con una visión constructiva y siempre al servicio del bien común: “ Jesús es el modelo y el criterio de nuestra comunicación. Para quienes están implicados en la comunicación social… la conclusión es clara: « Por tanto, desechando la mentira, hablad con verdad cada cual con su prójimo, pues somos miembros los unos de los otros. (...) No salga de vuestra boca palabra dañosa, sino la que sea conveniente para edificar según la necesidad y hacer el bien a los que os escuchen » (Ef 4,25.29). Servir a la persona humana, construir una comunidad humana fundada en la solidaridad, en la justicia y en el amor, y decir la verdad sobre la vida humana y su plenitud final en Dios han sido, son y seguirán ocupando el centro de la ética en los medios de comunicación.” (PCCS Ética de la Comunicación, 2000, n.33)

A todos los comunicadores les expreso mi solidaridad y oración para que, por intercesión de San Francisco de Sales, Jesucristo, Palabra Eterna del Padre “camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6) siga inspirando en ustedes los principios de solidaridad, equidad, bondad y responsabilidad en tan noble profesión.

Fuente:
Oficina de Comunicación - Curia Metropolitana