Yo soy la voz que clama en el desierto


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san Juan 1, 6-8, 19-28

"YO SOY LA VOZ QUE CLAMA EN EL DESIERTO"

Busca la luz. No te quedes con una pequeña lámpara o una linternita. Juan no es la luz. La gente que nos encandila no es la luz. Nuestros pequeños o grandes ídolos no son la luz. El Mesías es la LUZ. La única luz que puede encender nuestra mecha. Esa mecha que solo queda satisfecha con una LUZ que ilumina en la oscuridad, que vence a la muerte, que elimina los odios, que nos concede la paz, que guía a aquellos que quieren adentrarse en el camino único de Belén. Y lo hace desde la alegría del brillo que ofrece el Amor.

Pero la luz para estar, para existir, necesita de una chispa, de un interruptor, necesita el momento y ese sí es Juan; aquel que viene delante de la luz a anunciar que ya llega, a decirnos que estemos alerta porque el momento se acerca. Es Juan el elegido para sacarnos de la caverna hacia la luz, es Juan el mensajero del Hijo. Es Juan quien nos prepara el camino para que estemos despiertos porque ya está aquí quien ha de venir.

  • Tú eres nuestra luz, Cristo. 
  • Que no te cambiemos a Ti por luces fluorescentes o destellantes. 
  • Tu luz es la única que nos hace ver, que nos guía hacia Belén.

Fuente:
Boletín Parroquial 140 (2014-12-14)