Familia en el corazón de la Iglesia


Familia en el corazón de la Iglesia

Monseñor José Rafael Quirós Quirós
Arzobispo Metropolitano

«El intento de reducir la familia a una experiencia afectiva privada, socialmente irrelevante; de confundir los derechos individuales con los propios del núcleo familiar constituido sobre el vínculo del matrimonio; de equiparar las convivencias a las uniones matrimoniales; de aceptar, y en algunos casos favorecer, la supresión de vidas humanas inocentes con el aborto voluntario... son sólo algunos de los ámbitos en los que es evidente la subversión que tiene lugar en la sociedad». 

Estas palabras, pronunciadas diez años atrás por San Juan Pablo II, cobran hoy una gran vigencia pues, prácticamente, resumen la “lectura mediática” que se ha querido imponer al mundo sobre el Sínodo de la Familia.

Lo cierto es que este Sínodo, que tuvo como fundamento los desafíos pastorales de la familia en el contexto de la evangelización, no ha pasado inadvertido y su cobertura mediática refleja cuánto pesa en la sociedad actual la permanente labor de la Iglesia por animar en todos la conciencia del carácter sagrado e inviolable de la familia y su belleza en el proyecto de Dios: “Hoy, la familia es despreciada, es maltratada, y lo que se nos pide es reconocer lo bello, auténtico y bueno que es formar una familia, ser familia hoy; lo indispensable que es esto para la vida del mundo, para el futuro de la humanidad”… Estas palabras del Papa Francisco dejan ver el fin esencial del Sínodo de la Familia, a saber, la protección y defensa de una institución que, quizás como nunca, tiende a ser socavada.

En contraste con esta tesis, desde su convocatoria hasta hoy, hemos constatado como los temas de agenda de algunos sectores ajenos a la Iglesia, sobre la plataforma de los medios de comunicación y las redes sociales, han sido presentados a la opinión pública como supuestos temas eje de la discusión sinodal. Ellos mismos se encargaron de describir un ambiente de tensión y división que difiere, en mucho, de lo que realmente pasa; al punto que los mismos portavoces vaticanos tuvieron que subrayar que “no hay antagonismo, contraposición de enemigos, hay escucha.”

Y, si en todo caso, han existido discrepancias recordemos que, justamente, para que el Sínodo respondiera a las exigencias actuales, el Santo Padre pidió a los participantes una condición básica: “Hablen claramente. Que nadie diga: No puedo decir esto. ¿Qué pensará la gente de mí?".

De este encuentro, como es lógico, aún no emana ninguna línea doctrinal o pastoral. La misma “Relatio post disceptationem” o “ síntesis después de la discusión'' estrictamente acopia las principales reflexiones de los padres sinodales surgidas en el Aula y serán un referente para el documento final del Sínodo. Por lo pronto, ya el Papa Francisco convocó la XIV Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre el tema ''La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo'' que se realizará en el Vaticano del 4 al 25 de octubre de 2015, encuentro que daría por acabado el período de consultas en aras de concretar las líneas pastorales, a la luz del tema propuesto.

La riqueza del diálogo y el debate sinodal evidencian una Iglesia viva, que quiere responder a los desafíos de nuestro tiempo, que anhela seguir proponiendo, con fidelidad, el Evangelio de Cristo y así, generar un impulso sincero al acompañamiento pastoral de las familias hoy.

Fuente:
Oficina de Comunicación - Curia Metropolitana