Mes de la Biblia: Segundo Encuentro


Segundo Encuentro 
De la Palabra de Dios surge la misión de la iglesia

“Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes… 
Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20, 21.22)

“Vamos a descubrir cómo Dios, por medio de su Palabra nos convoca y nos envía a la misión, haciéndonos mirar e ir incluso más allá de nuestras fronteras.”

“Tomemos conciencia de que ciertamente:
  • Tenemos, todavía una visión reducida y parcial de la vocación misionera. La atribuimos solamente a los “profesionales” de la misión: los presbíteros, los religiosos y religiosas, y a los misioneros que parten para tierras lejanas donde Jesucristo todavía no es conocido.
  • Como bautizados no tenemos conciencia suficiente de nuestra vocación de discípulos misioneros del Señor, recibida en el Bautismo.
  • La Palabra de Dios es todavía poco conocida, amada y vivida.
  • Nuestra idea de misión no va más allá de nuestra comunidad, no alcanza la otra orilla.”

“Sin embargo sucede que: Cuando la Palabra de Dios, alcanza nuestro corazón y toca nuestra alma, naturalmente somos impulsados a llevarla a los otros para que logren vivir nuestra misma experiencia.”

“La misión de los Apóstoles y de la Iglesia es la misma misión de Jesús. La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que toma su origen de la misión del Hijo y del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre.”

“La misión nace de una comunión de amor. Por eso, no es la Iglesia que emprende una misión; es la Missio Dei (Misión Divina) que constituye la Iglesia. La Iglesia no tiene una misión que es suya, una misión propia. La única misión de la Iglesia es continuar la misión de Jesucristo, el “Misionero del Padre”. La Iglesia envía, pero no por sí misma, sino porque ella es enviada. Su envío no es consecuencia, sino su esencia.” El protagonista de la misión es el Espíritu Santo, Él da la forma a la Iglesia, obviamente la forma del Cuerpo de Cristo.”

En la Palabra de Dios aparece constantemente este dinamismo de “salida”. Ahora ve, yo te envío (Ex. 3,10). Irás donde yo te envíe (Jr 1,7). Hoy nos sentimos llamados a ser una Iglesia “en salida”. Somos desafiados a tomar la iniciativa, ir al encuentro, buscar a los alejados, llegar a las encrucijadas del camino para invitar a los excluidos, anunciar el evangelio, si es necesario con palabras, (San Francisco de Asís). Es decir, estar primeramente en medio del pueblo como aquel que sirve.

Extractado de:
Centro Nacional de Catequesis. Anunciar la Palabra de Dios al Mundo, XXI Mes de la Biblia setiembre 2014. San José (CR), CENACAT, 2014. Pág. 25-33