Mes de la Biblia: Primer Encuentro


Primer Encuentro
La misión de la Iglesia: anunciar la Palabra de Dios al mundo

“Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes” (Jn 20, 21)

“Todos y cada uno de nosotros, una vez que nos hemos encontrado con Jesucristo nuestro Señor, tenemos el deber y el derecho de anunciarlo a los demás, para que también ellos vivan la experiencia del encuentro con el Logos de la esperanza.”

“Los discípulos han creído por el testimonio de Jesús mismo, porque lo vieron vivo y resucitado en medio de ellos; nosotros, discípulos, hemos creído por el testimonio de aquellos primeros y de los que lo han sido después de ellos, en una cadena ininterrumpida de testimonio de fe, que estamos llamados a continuar. ¡No la rompamos!

“Los primeros discípulos anunciaron a los demás al Logos de la Esperanza, por mandato expreso de Jesús: Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes (Jn 20,21); ahora nosotros, discípulos actuales de Jesús, también hemos de anunciar al mundo el Logos de la esperanza.”

“En efecto, lo que la Iglesia anuncia al mundo es el Logos de la esperanza; el hombre necesita la “gran esperanza” para poder vivir el propio presente, la gran esperanza que es “el Dios que tiene un rostro humano y que nos ha amado hasta el extremo. Por eso la Iglesia es misionera en su esencia. No podemos guardar para nosotros las palabras de vida eterna, que hemos recibido en el encuentro con Jesucristo: son para todos, para cada hombre. Toda persona de nuestro tiempo, lo sepa o no, necesita este anuncio. El Señor mismo, como en los tiempos del profeta Amós, suscita entre los hombres nueva hambre y nueva sed de las palabras del Señor. Nos corresponde a nosotros la responsabilidad de transmitir lo que, a su vez, hemos recibido por gracia.” (papa Benedicto XVI)

“La Palabra de Dios nos invita a creer en Jesús, en lo que enseña y en lo que obra. Él con la Palabra nos da a conocer al Padre y su designio salvífico a favor nuestro, y con los signos nos da testimonio de la verdad de lo que enseña. Cada encuentro personal o comunitario con la Palabra de Dios tiene como efecto salvífico un cambio en las personas que la reciben, pues la escucha va íntimamente unida a la acción.”

Extractado de:
Centro Nacional de Catequesis. Anunciar la Palabra de Dios al Mundo, XXI Mes de la Biblia setiembre 2014. San José (CR), CENACAT, 2014. Pág. 16-24.