Mes de la Biblia: Cuarto Encuentro


Cuarto Encuentro 
Todos los bautizados responsables del Anuncio

Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación (Mc 16,15)

“En el bautismo somos constituidos hijos de Dios”. “¡Dios es nuestro Padre! Demos gracias al Señor de manera espontánea, expresando en voz alta nuestro reconocimiento al Padre, que hace tanto por nosotros, que nos anima y sostiene en cada momento en nuestra vida y de nuestra misión personal.”

“Algunos padres de familia dicen:
  • A nuestro hijo no lo vamos a bautizar, porque no queremos imponerle nada; mejor, cuando crezca, que él escoja la religión que desea profesar. Lo hemos escuchado… 
  • Algunos piden el Bautismo para que el niño crezca sano y no le ocurra ningún mal. 
  • Y muchos lo hacen simplemente por tradición y sin mucha conciencia de lo que piden para sus hijos. 
  • Otros si tienen clara conciencia de que por medio del bautismo somos constituidos hijos de Dios y, por lo tanto, llamados a anunciar a Jesucristo. 
  • Finalmente, mucha personas bautizadas piensan que la misión, en la Iglesia, es sólo cosa de curas y monjas, pero no les incumbe a ellos.”

La catequesis “podemos articularla en tres partes, que marcan a todos los bautizados un itinerario a seguir; de esta manera realizaremos el envío y anuncio de la Palabra de Dios de manera responsable, consistente y gozosa:”
  1. “Cercanía a la Palabra que transforma: La palabra de Jesús acogida con fe “purifica”, “limpia” a los creyentes. Su palabra es descrita como fuerza transformadora y principio activo de purificación. Esto es lo que hace posible iniciar el camino del discipulado. Es fundamental la conciencia de la centralidad de la Palabra que nos hace capaces de vivir la vida de Dios, y de dar frutos.”
  2. “Unidos a Cristo: El discípulo está de tal manera unido a Jesús que siendo “dos”, en realidad son “uno”. Es así como participan del mismo deseo de glorificar al Padre, es decir, de realizar el proyecto de Dios. La apertura del discípulo a Jesús, permite que su amor se arraigue en él y se extienda a otros.”
  3. “Para dar fruto: De dicha unión se podrá dar los frutos que provienen de la relación con Él, los frutos que solo Él puede producir en el mundo a través de todos los bautizados que ha llegado a ser sus discípulos. Este fruto es la misión de la comunidad y del discípulo cristiano, o sea, vivir del amor de Jesús, hacerlo presente en el mundo y extenderlo a todos los seres humanos.”

“Ir incorporando en todos los ámbitos de la catequesis y de la pastoral en general, la cercanía de la Palabra de Dios, en el ejercicio sencillo y transformante de la “Lectio divina”, abre la posibilidad concreta de hacer realidad la vivencia de nuestro bautismo.”

“Muchos cristianos por un falso respeto humano no se animan a proponer a otros la belleza del encuentro personal y comunitario con la Persona de Jesús. Nos hace falta a los católicos un mayor entusiasmo; ese que vemos en algunos hermanos “separados”, para hablarles de Cristo y de la Iglesia.

“Que la cercanía a la Palabra de Dios, despierte en todos nosotros el deseo más auténtico de darlo a conocer.”

Extractado de:
Centro Nacional de Catequesis. Anunciar la Palabra de Dios al Mundo, XXI Mes de la Biblia setiembre 2014. San José (CR), CENACAT, 2014. Pág. 44-53.

Nota:

“Lectio Divina (en latín: lectura divina, ‘lectura orante’) es una metodología de reflexión y oración de un texto bíblico utilizado por católicos desde los primeros años del Cristianismo. El primero en utilizar la expresión fue Orígenes (aprox. 185-254), teólogo, quien afirmaba que para leer la Biblia con provecho es necesario hacerlo con atención, constancia y oración. En el centro de la práctica de la lectio divina se encuentra una actitud receptiva y reflexiva de lo que Dios dice por medio de la palabra.

Contempla cuatro partes: lectio, meditatio, oratio y contemplatio (lectura, meditación, oración y contemplación). Éstas deben realizarse en silencio y contemplativamente. Durante el medioevo, esta metodología era utilizada principalmente entre el clero monástico. Con el tiempo se extendió a los fieles Actualmente es una práctica común entre los católicos practicantes.”

Fuente: