Reflexión Dominical (2017-07-23): Las parábolas del Reino de los Cielos


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san Mateo 13, 1-23

LAS PARÁBOLAS DEL REINO DE LOS CIELOS

Hoy nuestro Señor en el Evangelio nos presenta un maravilloso tríptico de parábolas para hablarnos del misterio del Reino de los cielos: la parábola de la cizaña, del grano de mostaza y de la levadura. Cristo está hablando a sus discípulos, y también a nosotros hoy, de una realidad sumamente importante y esencial de su mensaje, de su Buena Nueva, esto precisamente significa evangelio en griego, pero a la vez de algo misterioso y de difícil comprensión. Por eso Jesús usa parábolas, para ayudarnos a comprender misterios muy profundos a través de sencillas imágenes y asequibles comparaciones.

La parábola del grano de mostaza nos enseña que el Reino de los cielos, es decir la vida de la gracia divina en nosotros, la Iglesia y las obras de Dios, es siempre pequeño y casi insignificante en sus inicios, pero tiene que ir creciendo hasta convertirse en un árbol frondoso, capaz de abrigar en sus ramas a las aves del cielo; o sea, capaz de salvar a miles de personas y llevarlas a la vida eterna.

La parábola de la levadura nos habla de esa acción silenciosa y lenta, pero profundamente eficaz y transformante que realiza el Evangelio, no sólo en la propia alma, sino también en los ambientes y en las sociedades, impregnando de fe y de vida nueva todas las realidades humanas.

La parábola de la cizaña, por su parte nos da tantas lecciones importantes para nuestra vida cristiana. La cizaña es toda yerba mala que impide al trigo, a la semilla buena, crecer libremente en el campo de Dios. Cizaña es todo aquello que significa obstáculo, pecado y vicio en el mundo. La cizaña tiene múltiples rostros y caretas: el odio, la persecución, la calumnia, la división, el engaño, la injusticia, el fraude. Cizaña es toda forma de egoísmo y de soberbia; son las pasiones desordenadas del ser humano, la intriga, la maledicencia, la mentira, el escándalo.

Cristo quiere que sepamos perdonar, que demos buen ejemplo de caridad y que oremos por todos aquellos que pueden ser de algún modo cizaña, para que lleguen a ser trigo bueno en el campo del Señor.

Fuente: Catholic.net - P. Sergio A. Córdova LC