Reflexión Dominical (2017-06-25): No teman valen más que los pájaros


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san Mateo 10, 26-33

NO TEMAN PORQUE VALEN MÁS QUE LOS PÁJAROS

Dios nunca se deja ganar en generosidad. Como buen Padre, nos consiente y nos da toda clase de bienes, aun aquellos que no nos atrevemos a pedir; pero como buen Maestro, también nos educa y nos enseña a vivir confiados en Él, poniendo al mismo tiempo de nuestra parte para corresponder a su amor.

La confianza, es una virtud elemental en toda relación humana, y cuánta más confianza deberíamos tener en Dios. Recuerden, cuando eran pequeños, aquella vez que paseaban por la ciudad. Caminaban de la mano de su Padre, alegres. Como todo niño miraban a todas partes, no temían nada estando al lado de su padre. Voltearon a ver a su papá y le dijeron que lo querían, no con palabras sino tan solo con una mirada... se sentían seguros.

Sabían que su papá no dejaría que les ocurriera nada malo, nada que pudiera dañarlos. Pues Dios, que es nuestro Padre celestial, jamás va a permitir nada semejante para nosotros. Tenemos garantía en el Evangelio de que así será, y en el presente no es la excepción: "Ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros".

Ya lo decía Santa Teresita de Lissieux: "Lo que le duele a Dios, lo que hiere su corazón es la falta de confianza en Él".

"Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo los reconoceré ante mi Padre que está en el cielo". ¡Qué más queremos, si Jesús mismo intercede por nosotros ante el Padre! Tan solo hay una pequeña aunque costosa condición: Reconocerle abiertamente ante los hombres. Esta condición es pequeña pero difícil porque muchas veces preferimos "quedar bien" ante nuestros amigos, compañeros de trabajo, ante la sociedad…

Nuestra manera de reconocerle ante los hombres, y así no ser negados por Cristo ante el Padre, es dar testimonio de vida con cosas tan simples como ir a Misa, confesarse y -si llega el caso- defender la fe. De este modo Cristo estará feliz con nosotros y será nuestra garantía el día final.

Fuente: Catholic.net - Evangelio meditado para el Tiempo Ordinario