Reflexión Dominical 2016-12-25: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros


LA PALABRA DE DIOS
Evangelio de san Juan 1, 1-18

LA PALABRA SE HIZO CARNE Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS

¡Dios me ama! Cada uno de nosotros, podemos partir de esta breve frase para comenzar a hablar con Dios. Cuántas veces hemos escuchado tantos reclamos hacia Dios de por qué en el mundo hay tanto mal, por qué Dios permite esto o aquello y por qué no hace nada. Y Dios, en su silencio taladrador, nos dice: "Te he hecho a ti".

Dios ha querido que estemos aquí porque nos ama, porque es el Amor con mayúsculas. Y sabiendo que somos débiles, que a veces no respondemos con el mismo amor, Dios nos recuerda, a través de la liturgia y de manera cíclica, que se ha hecho carne, se ha hecho hombre.

Este Hombre-Dios, que nos enseña el camino que debemos seguir, que nos invita a participar de su vida divina, que no muestra que el camino de cruz, es quien más nos hace felices: no por el dolor, sino por lo que hay detrás de la cruz.

Hoy es un día de gozo, en que Dios mismo se ha manifestado al mundo como un Niño necesitado de todo, para que nosotros le acojamos de verdad en nuestro corazón. Viene indefenso, para que podamos defenderle y ayudarle a mitigar el frio de la indiferencia.

Y nos muestra que Él, siendo Dios, ha querido estar con la humani-dad herida por el pecado, para levantarnos como a la mujer pecado-ra; para invitarnos a cambiar de vida y vivir de manera plena como lo hizo Él con los primeros cristianos.

Por esto, en este día de navidad, podemos sentirnos amados por Él, porque no se ha olvidado de nosotros. No te olvides de Él. Gracias Señor por tanto amor.

Fuente: Catholic.net. Evangelio Meditado.